Ya estamos de vuelta. Unos días de desconexion y admiración por tierras holandesas que nos hace volver con las pilas cargadas.
La verdad es que ha sido un viaje increíble, de estos que siempre recuerdas, cargado de detalles en una ciudad que ya me gustaba...pero ahora mas.
Lo bueno que tiene viajar en esta temporada, es ese encanto invernal con el que descubres las ciudades. La verdad es que te arriesgas a que llueva, que haga un frío del carajo, o que no te deja tirarte en un parque a comer, pero tiene ese gusto por lo cálido, que te hace ir embutido en abrigo y bufanda, y que te hace apreciar aun mas cada café calentito.
La verdad es que además de ese toque idílico, se nos junta la navidad. Un época en la que las ciudades se visten de luces, de mercados y de fachadas preciosas, nuevamente decoradas para esta epoca. Así que escapar a ella sin sorprenderte y admirarla, es inevitable.

